Consideraciones en torno a la discapacidad

Las diferencias, con respecto a un patrón determinado, pueden causar hastío, enojo, asombro, repugnancia o atracción, sin embargo, basta un simple ejercicio reflexivo para caer en cuenta que nuestros estereotipos, prejuicios y conceptos carecen de una sólida argumentación.

Consideraciones en torno a la discapacidad de Luis Ruiz desata una interesante reflexión en torno al concepto y sentido de la discapacidad desde una aproximación al origen y fuentes de la misma en una dirección más allá de la lingüística o psicológica. Pues como bien concluye su autor: La discapacidad no es pues expresión inmediata de la sordera o de la zurdera sino de la relación fallida, contradictoria o finalmente excluyente entre unos individuos y otros, relación social mediada por los objetos.

Aquí su descarga completa:

Consideraciones-en-torno-a-la-discapacidad

 


 

I. El estado actual de la polémica en torno a la discapacidad

 

“¿Qué tipos de saber queréis descalificar cuando preguntáis si es una ciencia?”
Michel Foucault

A lo largo de la historia han existido entre los hombres individuos con discapacidad (1), las condiciones en que han vivido a causa de ello han variado de una época a otra y de una cultura a otra. En algunos casos se les abandonó a la muerte, en otros, los menos, se les ha venerado (2), pero en las más de las veces se les ha condenado a una vida marginal, confinados, excluidos, segregados, discriminados y aislados de los otros; imposibilitados para ser educados, trabajar y llevar una vida como el común de los hombres de su época, sociedad y clase social (3). La causa de todo ello se encuentra simplemente en que tales individuos poseen características biológicas que los distinguen, en unos casos, evidente y claramente como en la ceguera, la sordera o la parálisis y en otras, ocultas o invisibles como en la discapacidad intelectual.

La discriminación ha sido un hecho, práctico, real y material que se ha justificado ideológicamente a través de los discursos religiosos, morales, médicos y psiquiátricos. A los hombres con discapacidad se les ha supuesto diabólicos, carentes de alma, perversos, trastornados, enfermos y anormales, en suma, se les ha creído no humanos.


1 Las diferencias entre los términos “discapacidad”, “deficiencia”, “minusvalía” etc. no son solamente nominales, corresponden a prácticas y discursos diferentes e incluso excluyentes y antagónicos.
2 Dos casos de veneración recientemente documentados por Discovery Channel son los de Lakshmi Tatma, “La niña diosa”, una niña con ocho extremidades nacida en el distrito de Araria, India; y el de Yoti Amge, “La niña más pequeña del mundo”, nacida en Nagpur, India, quién a los 16 años mide 58 centímetros.
3 “Se sabe que la discapacidad es un fenómeno o condición tan antigua como el hombre. Entre los iniciados en esta temática, cuando se hace una reflexión histórica, generalmente se mencionan las prácticas de los espartanos de arrojar desde la cima del monte Taigeto a los niños recién nacidos con afecciones o defectos. El análisis de estos casos pone en evidencia que debía tratarse de malformaciones severas e identificables que demandaban cuidados especiales para la supervivencia y que estas personas eran consideradas no aptas en un ámbito cultural que ponía la fuerza y la autodefensa por sobre otras aptitudes y valores.”, Liliana Pantano, “Nuevas miradas en relación con la conceptualización de la discapacidad”, en Patricia Brogna (compiladora), Visiones y revisiones de la discapacidad, México, Fondo de Cultura Económica, 2009, pág. 75.

 


 

Es solo hasta bien entrada la segunda mitad del siglo pasado que surge un movimiento –iniciado por los propios individuos con discapacidad- que reivindica un alto a la discriminación y reclama para sí los mismos derechos y lugar que tienen los demás (4). El movimiento “integracionista” de las personas con discapacidad ha puesto en duda no solamente los supuestos y argumentos en que se basa la discriminación sino, y fundamentalmente, el carácter no humano o cuasi humano que se les atribuye. Los efectos que ese movimiento ha tenido en distintos campos, prácticas y discursos, como los de la pedagogía, el derecho, la moral y el arte han sido notables pues han obligado a no pocos a redefinir sus propios cánones y replantear la mirada que tenemos en torno a la discapacidad y sus sujetos. Actualmente se enfrentan radicalmente dos paradigmas en torno a la concepción de la discapacidad (5).

El primero de ellos, el más antiguo en el campo, inscrito en el discurso médico, concibe a la discapacidad como expresión de una condición biológica, desde esta perspectiva la discapacidad es la forma, cuyo contenido es una diferencia significativa -interpretada como trastorno o patología- en alguna facultad sensorial, motora o intelectual que restringe los recursos del sujeto para relacionarse con el mundo y satisfacer sus necesidades. Hace abstracción del contexto social e histórico y le concibe como un atributo natural e individual.

De este primer paradigma se conocen principalmente tres vertientes: La más benévola, afín al discurso humanista (6), ve al individuo con discapacidad como una variante biológica      de     lo       humano   al     que      hay     que tolerar,       la segunda,    de   corte


4 A manera de ejemplo consultar: “Education in England, Derek Gillard´s”. Web Site, The Warnock Report, Special Educatinal Needs, 1978, England: http://www.dgdial.pipex.com/documents/docs3/warnock.shtml
5 “La evolución de su concepción, desde la desvalorización (incluida la “supresión) hasta un posicionamiento de derechos humanos, ha transitado un larguísimo camino donde aparecen dos modelos innegables, simplificadores de la compleja realidad: el médico rehabilitador, que ubica la discapacidad dentro del campo de la salud y de carácter individual, y otro, el social, dentro del cual habría que distinguir, a su vez, una variada y sutil gama de explicaciones: desde las que reconocen la intervención de la familia y el entorno cultural y físico, hasta otras de carácter sociopolítico que refieren situaciones dominantes muy radicalizadas y que la definen como una creación social.”, Liliana Pantano, op. cit., pág. 77.
6 En general, toda doctrina que se interesa básicamente por el sentido y el valor del hombre y de lohumano, tomándolo como punto de partida de sus planteamientos.


positivista (7), como un enfermo al que hay que curar y finalmente la tercera, de filiación fascista, como una anomalía o una aberración a la que hay que ocultar cuando no suprimir (8). A este paradigma –en sus tres vertientes- se le deben instituciones de confinamiento y represión como las estancias, los hospitales para “discapacitados” o, en el mejor de los casos, las escuelas especiales y otros establecimientos “normalizadores”. Instituciones que, en tanto que aparatos ideológicos del estado (9), tienen el poder para sancionar quién es y quién no es “discapacitado” y de decidir cuál es su presente y cuál su futuro.

Estos aparatos han creado un sistema de prácticas y discursos que validan y legitiman la discriminación de los individuos con discapacidad, generando toda una pléyade de profesiones y especialidades, de tal manera que la división técnica del trabajo, de los saberes y prácticas cerrados en sí mismos y producidos en este acto, que ficticiamente se explican como producto positivo de la escisión entre individuos “normales” y “discapacitados” se trueca en generadora y reproductora de la propia división que imaginariamente le fundamenta.

El segundo de los paradigmas que actualmente da cuenta de la discapacidad, asegura que ésta se constituye como efecto de la contradicción entre las capacidades sensoriales, motoras o intelectuales del individuo y los recursos para satisfacerlas así como con las exigencias del  contexto.

La discapacidad, desde esta perspectiva no es expresión de un atributo natural e intrínseco del individuo, es ante todo expresión de una relación social.


 

7 En medicina el positivismo naturalista reduce el ser humano a la condición de objeto físico, en cuanto se limita a la descripción de los “hechos” empíricamente observables y niega por principio toda relación entre ellos que no sea la determinación cuantitativa y reductible a un fenómeno físicoquímico.
8 Análogamente a la “limpieza étnica” y a la preservación de la “pureza racial”.
9 “Podemos afirmar que todo aparato del estado, sea represivo o ideológico, “funciona” con violencia e ideología, pero con una diferencia importantísima que impide confundir los aparatos ideológicos con el aparato (represivo) del estado. Este último funciona de modo preponderantemente represivo (incluyendo la represión física) y secundariamente de modo ideológico. (No existe un aparato puramente represivo). Ejemplos: El ejército y la policía también funcionan ideológicamente, tanto para asegurarse su propia cohesión y reproducción como para proyectar afuera sus “valores”. Del mismo modo, pero a la inversa, los aparatos ideológicos del estado funcionan de manera preponderantemente ideológica, pero secundariamente de modo represivo, aunque sea sólo en casos extremos y suave, disimulada e incluso simbólicamente. (No existe un aparato puramente ideológico).
Las iglesias y las escuelas “educan” con métodos apropiados y con sanciones, exclusiones,
selecciones, etc. También la familia y el AIE cultural (la censura por ejemplo, para no mencionar otra cosa), etcétera.”, Louis Althusser, “Ideología y aparatos ideológicos del estado”, en La filosofía como arma de la revolución, México, Cuadernos de Pasado y Presente, No. 4, 1981, pág. 111.


Este punto de vista sobre la discapacidad contiene elementos provocadores, en primer lugar le descentra totalmente de lo biológico, no niega la ceguera, la sordera o cualquiera de las otras condiciones, las asume como reales y objetivas, sin embargo concibe a la discapacidad como una condición social, en tanto que expresión o resultado de la forma en que el organismo social se articula con ciertos individuos, con ciertas peculiaridades biológicas de tal suerte que dichas relaciones, y no otra cosa, son las que les impiden satisfacer sus necesidades.

 

Estos paradigmas son expresión de las formas complejas y contradictorias en las que se desarrolla el movimiento social en torno a la discapacidad. No es éste el lugar para hacer un pormenorizado recorrido histórico e indagar detenidamente aquellas condiciones que les han dado lugar. Habrá que aproximarse al concepto de discapacidad indagando el sentido y significado que desde diferentes discursos ha adquirido. No obstante, analizar el concepto es también preguntar por sus fuentes, por su origen, no en un sentido lingüístico, psicológico o genético sino más bien en un sentido materialista, es decir, partiendo del análisis de las relaciones prácticas entre los hombres y de cómo éstas se expresan en el discurso (10).


10 “La actitud que el hombre adopta primaria e inmediatamente hacia la realidad no es la de un sujeto abstracto cognoscente, o la de una mente pensante que enfoca la realidad de un modo especulativo, sino la de un ser que actúa objetiva y prácticamente, la de un  individuo histórico que despliega suactividad práctica con respecto a la naturaleza y los hombres y persigue la realización de sus fines e intereses dentro de un conjunto determinado de relaciones sociales.”, Karel Kosík , Dialéctica de lo concreto, México, Ed. Grijalbo, 1967, pág. 25.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s